Este 9 de junio se conmemoró el Día del Geólogo y la Geóloga, una fecha que invita a reflexionar sobre una profesión indispensable para comprender nuestro suelo y gestionar sus recursos. En este contexto, María Martha Caballero, actual coordinadora de la Tecnicatura Universitaria en Exploración Geológica (TUEG) —dictada por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan—, repasa una vida dedicada a la ciencia, la enseñanza y la formación de profesionales con un marcado sello de excelencia pública.
Una vocación nacida en el terreno
Para la especialista, la geología comenzó mucho antes de las aulas universitarias. Fue durante su infancia, recorriendo paisajes naturales junto a sus padres, donde nació un vínculo indestructible con la tierra. Al respecto, recuerda que su familia tuvo una influencia decisiva en la elección de su camino: “Mi padre trabajó prácticamente toda su carrera docente en zonas alejadas y siempre estuvo en contacto con el terreno. Eso nos lo transmitió a todos sus hijos”, evoca.
Aquellas vivencias familiares entre sierras y montañas terminaron convirtiéndose en la base de una sólida trayectoria académica. Hoy, Caballero acumula más de dos décadas de docencia e investigación, orientadas a la formación de recursos humanos estratégicos desde la universidad pública para toda la provincia.
Espacios ganados en las ciencias de la Tierra
La celebración de este día encuentra actualmente a la profesión en un momento de alta visibilidad, pero el escenario inicial no siempre fue sencillo, especialmente para las mujeres científicas. “Cuando egresé era casi imposible conseguir trabajo”, señala la coordinadora, aludiendo a los prejuicios de género que marcaron a su generación en el ámbito del trabajo de campo.
Esta realidad comenzó a revertirse gracias al esfuerzo sostenido de investigadoras que demostraron su rigurosidad técnica en la gestión y la exploración. “No fue suerte. Fue trabajo, esfuerzo y perseverancia. Las mujeres geólogas fuimos ganando nuestro espacio”, afirma. En ese sentido, observa con orgullo cómo muchas de sus exalumnas ocupan hoy posiciones de liderazgo técnico, un logro que también refleja el cambio de paradigma impulsado desde las aulas de la UNSJ.
La expansión universitaria en el norte sanjuanino
El mayor impacto institucional de la TUEG —una propuesta a término creada en 2012 para capacitar en tareas auxiliares de peritaje, investigación y servicios técnicos— radica en su capacidad para federalizar la educación superior.
Tras las exitosas experiencias en Calingasta y Jáchal, en agosto la nueva cohorte de este último departamento, que cuenta con 58 estudiantes, cursará en la nueva sede ubicada en la localidad de Pan de Azúcar.
Para garantizar la accesibilidad y el efectivo dictado de las clases, la Facultad ya coordina la logística territorial de conectividad. “Estamos gestionando la movilidad para que los alumnos puedan asistir. Ya mantuvimos reuniones con la Secretaría de Transporte de la Provincia y nos han prometido una regulación en la línea de colectivos que llegará hasta el lugar de cursado, lo cual representa una gran satisfacción”, explica Caballero.
Conocimiento científico con arraigo social
La relevancia de esta oferta académica reside en su poder para transformar realidades locales sin obligar a los jóvenes a migrar de sus departamentos de origen. El impacto social ya quedó demostrado en los ciclos previos: los egresados de la sede de Calingasta, que culminaron sus estudios en octubre de 2025, lograron una inserción laboral plena en la región, tal como ocurrió en las primeras etapas de Jáchal.
“Estoy segura de que muchos fueron los primeros universitarios de sus familias”, destaca la docente con emoción. Para la UNSJ, el desafío trasciende la empleabilidad técnica; se trata de despertar vocaciones genuinas, construir ciudadanía y potenciar el desarrollo socioproductivo regional desde el conocimiento científico. “Muchos llegan buscando una oportunidad laboral, pero la formación universitaria es mucho más que eso. Se trata de crecer como personas”, concluye la geóloga.
Texto: Daniela Álvarez
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